Sunday, September 16, 2018

La Iglesia de Jorge


Sí, mi propia iglesia, ¿y qué? ¿Si Charles Manson la tuvo y el loco éste de Jim Jones también, por qué no yo que no tengo antecedentes de ningún tipo? Después de mis sabias palabras escuchá algo de Los Chalchaleros, viejos salteños que llevaron el canto por todo el mundo.

Parece que cualquiera puede garabatear algunos preceptos y fundar su propia iglesia en este mundo loco de hoy en día. Y no es que el fundador provenga de un templo Shaolín y sea un dechado de virtudes. Tampoco se transportará en un humilde burrito ni deberá buscar refugio en un pobre estable. Esos eran otros tiempos, cosas del pasado. Ahora un ex convicto pedófilo puede iniciar una iglesia, aunque esté acusado de acoso sexual, tenga varias mujeres y comercie con drogas.

Para muestra basta un botón. Anton Lavey produjo su propia biblia, se consiguió un nombre original, The Church of Satan, y se rodeó de celebrities del mundillo artístico. Para atraer acólitos ideó una serie de preceptos que coincidían con la vida de los millonarios de Hollywood: su filosofía decía que estaba bien el gozar, no ofrecer la otra mejilla y más bien había que destruir al enemigo. Este Anton venía a confirmar lo que ya estaban haciendo todas las estrellas de Hollywood anteriormente. ¡Un vivo!

El basamento de mi iglesia sería la libertad. La libertad de hacer y decir. Pero con responsabilidad, macho. Porque así como hago y digo lo que se me viene en gana tengo que tener las pelotas para afrontar las consecuencias.

Otro puntal sería la espiritualidad. Siento que el hombre es una dualidad de cuerpo y alma, y que así como el cuerpo necesita nutrientes para vivir, el alma requiere de satisfacciones espirituales, para elevarse cada vez más. Tal vez la lectura de un poema o la palabra de un filósofo de la vida consigan alimentar el espíritu.


La necesidad de enseñar el templo del cuerpo es otro básico. Nuestro cuerpo no debería ser corrompido por nadie. Nuestros cuerpos no deberían ser manoseados ni violados bajo ningún concepto. Enseñále a tus hijos que nadie los puede tocar y conversá con ellos y escuchálos. En su inocencia te pueden decir muchas cosas de lo que les pasa y podés tomar medidas para protegerlos.

Respecto del nombre de la iglesia no hay que preocuparse demasiado. Podría ser Los Santos Vienen Marchando. Fíjate en los nombres de otras, que más parecen sectas:
Scientology
Hare Krishna
Osho Cult
The Children of God
The Manson Family
The Branch Davidians
Nxivm
Church of Euthanasia

El dinero no me importa, mientras no salga de mi bolsillo. No es mala idea vender una “sopa del fin del mundo”, un “kit del espanto”, o hasta “bulas” con perdón de los pecados. También se puede cobrar por membresía y otorgar una ordenación especial, a un precio especial, al que llegue en una Hilux.

Resumiendo, nuestros preceptos serían:
La libertad es el fin del hombre. No dejar que la ejercite un mano-chanta ni un busca, disfrazado de misionero. Somos seres inteligentes y tenemos la capacidad de discernir entre bien y mal.
No cultivar la violencia en nuestras actividades. Ya demasiado tenemos alrededor nuestro.
Leer y reflexionar ya que el leer te abre la mente y el intercambiar opiniones te permite ejercitar la mente.
No fanatizarse. Siempre escuchar lo que el otro tiene que decir y después decidir lo mejor para uno, pero evitando el dogma, el fanatismo. Todo puede ser perfeccionado, y el discutir y argumentar solo puede servir para mejorar.

Nada más. Ahora, si quieren un detalle pormenorizado tienen que contribuir a mi iglesia con donaciones en euros, dólares o Lebacs, que me gustaría comprar una Isuzu Trooper que vi a la vuelta de casa.

Gracias hermanos. Amén, por ahora.

Para relajarnos nada mejor que una música de nuestros pagos: Los Chalchaleros



Y tomar unos masajes con Gabi. La sacerdotisa de las manos prodigiosas. Llamála al 4-719604

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