sábado, 30 de junio de 2018

Margaret Atwood


La verdad es que en todos estos años jamás escuché sobre una Margaret Atwood. Fue más bien después, cuando comenzamos con internet, que su nombre apareció y en alguna parte se la mencionó apoyando la legalización del aborto. En esta entrevista Atwood comenta sobre la fama, Canadá y las diferencias con Estados Unidos…

La persona
Margaret Eleanor Atwood es una novelista canadiense. Su trabajo abarca una variedad de temas incluyendo el poder del lenguaje, la religión y el mito, el cambio climático y los poderes políticos. Muchos de sus poemas han sido inspirados por mitos y leyendas que le interesaron desde su infancia. Debido al trabajo de su papá en entomología del campo, Atwood pasó mucho tiempo de su infancia en los bosques del norte de Quebec y viajando entre Ottawa, Sault Ste. Marie, y Toronto. Atwood no fue a la escuela, a tiempo completo, sino hasta la edad de 8 años. Se convirtió en lectora voraz de literatura, libros de misterios, hadas, historias de animales canadienses y comics.

“There was old sex in the room and loneliness, and expectation, of something without a shape or a name. I remember that yearning, for something that was always about to happen and was never the same as the hands that were on us there and then, in the small of the back, or out back, in the parking lot, or in the television room with the sound turned down and only the pictures flickering over lifting flesh”… The Handmaid´s Tales
 
Indians fishing at the "Soo", Sault Ste. Marie, 1887
Indians fishing at the "Soo", Sault Ste. Marie, 1887
Margaret Atwood - The Power of Ideas
—Leí en algún escrito que empezó enseñando gramática y que temía que esa vida fuera para siempre. ¿Cómo la ve comparada con la fama de hoy día, de ser una escritora reconocida internacionalmente?
—Veamos. Fue mi carrera de maestra que no tuvo mucha vida. Y segundo, que los estudiantes eran ingenieros y no eran malos. Eran brillantes y leíamos a Franz Kafka porque pensé que les ayudaría en sus vidas posteriormente. Lo que realmente me está preguntando es el entonces versus el ahora. En el entonces tenía 24 años, ahora tengo 60, por lo que si las cosas no han cambiado en el medio tendría que haber un interludio.
— ¿Soñó todo lo que le está pasando, el increíble éxito, la productividad?
—No, porque esto es Canadá. Y aunque algunos tuvieron éxito antes o después, en esa época nadie lo tenía.
—Leí que un porcentaje muy pequeño podía vivir de la escritura.
—Diría que solo un 1 por ciento.
— ¿Está sorprendida con lo que pasó?
— ¿Sorprendida? Nada de esto pasó sin un considerable esfuerzo por parte de algunos de nosotros.
—Ha estado ocupada en los últimos tiempos escribiendo.
—En los últimos 30 años. Recuerdo la primera vez en lugares como Suecia y Finlandia, y la gente preguntando ¿dónde es este Canadá? ¿Hay otros escritores allí además de usted? Por supuesto que los había, pero no habían sido leídos todavía.
— ¿Cómo es ser una celebridad literaria? ¿Es excitante, es una carga? ¿Interfiere en el escribir?
—Veamos: celebridad literaria. Elizabeth Taylor es una celebridad. Yo soy una celebridad literaria. La gente no quiere quitarme los cordones de los zapatos.
—He visto su cara en las revistas toda mi vida.
—Lo sé. Pero la gente no me sigue en la calle. O trata de romper mi ropa. Mis fans tienen otra idea. Quieren encerrarse con mis libros y tener sus propias comunicaciones con ellos. Y el escritor, en cierta forma, es incidental a ello.
— ¿Pero en cierta medida no es una pérdida de tiempo que la gente quiera que viaje a Suecia, por ejemplo?
—Buen, tengo una maravillosa asistente llamada Sara. Ella atiende las llamadas y sabe decir no. Organiza mi horario y dice que no cuando no tengo tiempo. Pero por supuesto lo que pregunta es bastante pertinente y varios escritores nos han consultado respecto de manejar el tiempo. Tengo todas estas cartas, la gente me pide todo esto, ya no tengo vida.
—Ese no es un problema para usted. Lo resolvió.
—Sí, pero me llevó algunos años lograrlo. Y el día tiene 24 horas. Cuando se es menos famoso se puede tener 10 citas al día y todo se puede cumplir. Cuando se es famoso se tiene cientos de invitaciones y uno solo puede cumplir con una pequeña parte. Y uno se siente mal porque tiene que decir no siempre.
—Pero usted ha creado su espacio creativo.
—Alguien que diga no por mí… (Después Margaret Atwood continuó hablando sobre la fama en Estados Unidos, donde se llega a extremos. Charla bastante interesante)


También

Fuentes

En el archivo de Los Escritores también hemos visto a C.S. Lewis, Michael Crichton, e Ian Fleming