Monday, May 25, 2020

Testimonio de la invasión china


Geshe Ngawang Khetsun, monje tibetano, cuenta lo que vivió cuando los chinos invadieron Tíbet: “… Todos los días 90 personas eran ejecutadas.” Los datos de abusos contra los derechos humanos en China, son de Amnesty International. Aparece el testimonio de Gonpo Thinley cuando fue torturado por participar de una manifestación, no en 1950 sino en 2008

Durante los primeros días de su detención, Gonpo fue tan golpeado que los guardias tuvieron que llevarlo de regreso a su celda porque no podía caminar…

En esa época había una buena familia en mi pueblo, una familia rica. Los chinos los hicieron prisioneros y los torturaron debido a su posición…

Según un informe de 1992 de Amnistía Internacional, las normas judiciales en China, incluyendo el Tíbet, no estaban a la altura de las internacionales. El informe acusó al gobierno del Partido Comunista Chino de mantener presos políticos y presos de conciencia, incluida la pena de muerte en su código penal, malos tratos a los detenidos e inacción ante los malos tratos a los detenidos, incluida la tortura, ejecuciones extrajudiciales, abortos forzados y esterilización. El estado de la religión es objeto habitual de crítica.


Gonpo Thinley fue arrestado en el condado de Kardze durante una protesta en 2008. Fue golpeado con palos y armas por los servicios de seguridad, que lo llevaron al centro de detención sin informarle el motivo de su arresto. Su familia y su monasterio no fueron informados de su detención ni de dónde lo habían llevado.
Al llegar al centro de detención, Gonpo fue despojado de su ropa interior. No se le dieron cobijas para dormir, a pesar de que las paredes de su celda terminarían cubiertas de hielo debido al frío. Tampoco le dieron comida o agua adecuada, por lo que tuvo que beber el agua de la letrina para calmar su sed.
Cartel a la entrada de un café, Nyalam, Tíbet
Cartel a la entrada de un café, Nyalam, Tíbet
Durante los primeros días de su detención, Gonpo fue tan golpeado que los guardias tuvieron que llevarlo de regreso a su celda porque no podía caminar. Fue torturado en el transcurso de aproximadamente un mes y medio con porras eléctricas, tuberías de agua metálicas y esposas. Él y otro grupo de prisioneros fueron colgados del techo por las manos y golpeados en los pies. Durante los días fríos o en invierno, los ponían en agua fría.” (Free Tibet, Torture Testimonies.)

Chinese Invasion of Tibet (The Text Program)
Geshe Ngawang Khetsun es un monje budista en Dreepung Leseling Monastery en India. Aquí describe la invasión China al Tíbet y el intento de dividir a la sociedad tibetana.

—Cuando tenía ocho años, en 1949, me hice monje. En esa época había paz y harmonía en mi pueblo en el Tíbet. En 1950 fui testigo de cómo los chinos vinieron a mi tierra. Vi a mi gente pelear contra ellos por seis meses. Eventualmente fuimos derrotados y 400 de nosotros fuimos hechos prisioneros. Todos los días 90 personas eran ejecutadas. Los chinos emitieron un comunicado que cada familia debía enviar al jefe de familia o podrían ser considerados revolucionarios y enfrentar las consecuencias. En 1954 los chinos comenzaron lo que llamaron la liberalización del Tíbet. Muchos fueron apresados y torturados. En esa época había una buena familia en mi pueblo, una familia rica. Los chinos, en nombre del cielo, los hicieron prisioneros y los torturaron debido a su posición. Los chinos querían dividir a la sociedad. Separaron a una familia, la familia Chalatsong, y arrestaron a todos sus miembros y confiscaron sus posesiones. Distribuyeron sus cosas a los pobres diciendo que “los Chalatsong se habían aprovechado por tanto tiempo”, para aumentar la animosidad y el odio hacia esta familia y a las clases altas en general. En 1959, su santidad el Dalai Lama fue invitado a Peking, China por el presidente Mao Zedong. En aquella época Mao decía claramente que “el veneno de la religión es malo.” Y el vice-presidente decía que debíamos cambiar la tierra del Tíbet con el ejército de China y que habían decidido enviar el ejército al Tíbet.

También
Three Tibetan independence activists are nearly one month into a hunger strike outside of the United Nations in New York. They promise to continue their water-only fast until a fact-finding mission is sent to their homeland to assess the human rights situation there.  On Monday night, New York police and medics forcibly transported the oldest striker, Dorjee Gyalpo, to a local hospital out of concern for his deteriorating condition.  He remains in hospital but has refused food and is only accepting intravenous fluids.  He recently spoke with VOA United Nations correspondent Margaret Besheer.
“… China está cortando las ramas pero no las raíces. Nunca van a poder hacerlo…”

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No recuerdo que alguien de los derechos humanos de Argentina haya criticado la represión del pueblo tibetano por parte de las autoridades chinas.

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