Desde los ojos de un habitante del hemisferio sur
En este artículo elaboro sobre la pornografía, el
sexo, nuestra falta de sexo, y el exceso del mismo en la industria del
entretenimiento para adultos. Y hablo con conocimiento de causa, habiendo sido
partícipe de aquellos años en los que el país, Argentina, se abría a la
democracia y a las películas de Tinto Brass, después de años y años de censura
para cuidar nuestra mente y moral, supongo. Como soy desobediente y las
recomendaciones me entran por un oído y me salen por el otro me vi todas las
películas porno del mundo y sus alrededores y en aquellos años de
post-adolescencia conocía al dedillo los nombres de tan sacrificados actores y
actrices como Jenna Jameson o John Holmes…
Una de las industrias que más han crecido en los
últimos años es la del porno norteamericano, llevando a muchos de sus
protagonistas a lugares de privilegio en el cine normal, la música y hasta en
entrevistas de cadenas internacionales. ¿Quién hubiera imaginado que un Ron
Jeremy, como uno lo veía en las películas del ´70, estaría como invitado en un
programa de TV presentando un libro de sus anécdotas y tocando el piano, como
si fuera una estrella más? Alguien podría decir que Estados Unidos da para todo
y que hasta Vicky Xipolitakis podría alcanzar el status de una celebrity al
nivel de una Kim Kardashian.