Sunday, May 27, 2018

Estrellas del porno


Desde los ojos de un habitante del hemisferio sur

En este artículo elaboro sobre la pornografía, el sexo, nuestra falta de sexo, y el exceso del mismo en la industria del entretenimiento para adultos. Y hablo con conocimiento de causa, habiendo sido partícipe de aquellos años en los que el país, Argentina, se abría a la democracia y a las películas de Tinto Brass, después de años y años de censura para cuidar nuestra mente y moral, supongo. Como soy desobediente y las recomendaciones me entran por un oído y me salen por el otro me vi todas las películas porno del mundo y sus alrededores y en aquellos años de post-adolescencia conocía al dedillo los nombres de tan sacrificados actores y actrices como Jenna Jameson o John Holmes…

Una de las industrias que más han crecido en los últimos años es la del porno norteamericano, llevando a muchos de sus protagonistas a lugares de privilegio en el cine normal, la música y hasta en entrevistas de cadenas internacionales. ¿Quién hubiera imaginado que un Ron Jeremy, como uno lo veía en las películas del ´70, estaría como invitado en un programa de TV presentando un libro de sus anécdotas y tocando el piano, como si fuera una estrella más? Alguien podría decir que Estados Unidos da para todo y que hasta Vicky Xipolitakis podría alcanzar el status de una celebrity al nivel de una Kim Kardashian.


Linda Lovelace, arrepentida de su pasado en el XXX, despotricaba contra la industria del porno: “son unos inmorales. Ahí tienen a los niños y jóvenes explotados, a las mujeres que se las trata como objetos…”
Marylin Chambers, sin pena de su agitada vida sexual en el cine, explicaba cómo había llegado a ésta industria: “me contactaron los productores y les exigí una gran suma de dinero y que los actores se hicieran un test contra las infecciones venéreas…”
Traci Lords, que tiene una historia increíble, explicaba cómo llegó al cine para adultos siendo adolescente, menor de edad: “falsifiqué mi identidad y el novio de mi madre me llevaba a todos lados…”
Playgirl issue
Playgirl issue

Seguramente el tema tendrá sus defensores y detractores que tendrán sus razones. Lo primero que se me ocurre es que uno tiene derecho a hacer lo que se le venga en gana, y a ver todo lo que uno quiera, porque eso es la libertad. La libertad de elegir lo que quiero para mí siempre que no perjudique al que está al lado. Creo que eso está claro y no está en discusión. Como ciudadano de un país que padeció una dictadura militar por varios años, en la que se controlaba lo que se podía ver, uno ya queda con un chip de rechazo hacia todo lo que signifique censura.
Que la pornografía te haga salir a violar mujeres y niñas está en discusión y no me lo creo. A lo sumo después de ver a John Leslie o Ginger Lynn, con sus cuerpos sudados de tanto ejercicio, uno querrá salir a conocer a alguien, o pagar por lo que necesito, por sexo, y nada más. Lo otro, lo de usar la violencia y forzar a alguien a tener sexo es más relacionado con la perversión, el crimen y la delincuencia. El pervertido lo es por un desorden de su personalidad no por una sobredosis de cine porno.
Otro tema que se me ocurre, y se enfatiza poco, especialmente cuando ve uno tantas prácticas sexuales de todo tipo en la pantalla, es el del sexo seguro. El de usar un preservativo y cuidar la salud propia y la del otro. Y estamos en el siglo 21, con el Sida, y todo otro tipo de enfermedad que puede contagiar, y me parece una locura no usar un simple forro. ¿O será que nos da miedo hablar sobre sexo, aún hoy? Bueno, que no nos dé. Demasiado hemos pasado todos los cincuentones al desconocer sobre el sexo en nuestra juventud, evitar el tema al hablar en familia y esconderlo como una mancha de terrible pecado. Sí, hablemos de sexo. SEXO. Para que todos sepan de lo que se trata, se informen, conozcan sus cuerpos y no tengan miedo de algo tan lindo que puso Dios en la vida.
Y hablando de Dios que a nadie se le ocurra que porque somos católicos no podemos hablar de sexo, aborto, prácticas sexuales, prevención de las enfermedades venéreas y amor. Ya pasamos hace tiempo la Edad Media. Porque también hay que enfatizarlo, es el amor lo que le da sentido al sexo. Es el amor lo que lo embellece y lo eleva, sino se parece más a la copulación entre la perra y el perro, algo totalmente animal. Y nosotros consideramos que somos materia y espíritu, un poco más que un animalito. Y mi encuentro con el otro tiene que ver con un intercambio de pasión, emoción, y deseo, por supuesto. Hay sexo salvaje, es claro, pero también un deseo de construir un paraíso de poesías, con tu media naranja. Y no hay nada más cercano al amor que Dios, así que Dios y el sexo pueden ir de la mano, no tienen porque evitarse.
Finalmente tengo que decir que el querer llegar a ser famoso, conocido, popular y estrella de Hollywood tiene que tener sus límites. No se puede andar por la vida lamiendo las botas de todos, entre otras cosas, para ser el elegido de Tinelli, la próxima Marilyn Monroe, o el Humphrey Bogart de Parque La Vega. Es lastimoso. Es mejor prepararse, estudiar y ganar experiencia en, digamos, teatro independiente, etc., y de a poco ir ganando un lugar en el medio. Y lo mismo va para todas las aspiraciones y carreras. Es mejor, más inteligente y más digno, estudiar y prepararse bien que estar buscando la bragueta del jefe de producción para escalar un puesto más.
En fin, que cada uno vea lo que quiera y disfrute como le parezca, y que aquellos que abusan vayan presos, como corresponde. Si hubieran visto tanto como yo llegaría el momento en que, no saldrían a matar, sino que se hartarían del porno y preferirían un libro de Jorge Luis Borges. Hasta la próxima.

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