No debe haber nada más triste y deplorable que el
traicionar, el vender a los vecinos por unos cuantos pesos, y saber que el
destino de aquellos traicionados puede ser la muerte, la ejecución, la cámara
de gas, la tortura. ¿Qué alma puede descansar en paz después de saber el
destino de millones de judíos traicionados por cucarachas holandesas que
servían al invasor nazi? ¿Quién puede decir que lo hizo por sus creencias en
una raza superior y que no sabía lo que les pasaría a las víctimas? ¿De qué
forma podrían mirar a los ojos de sus hijos esos angurrientos de dinero y
desprecio por la vida ajena? Este es un artículo sobre la columna Henneicke, un grupo de holandeses que suministraba
información a los nazis sobre el paradero de judíos. Por culpa de estos hombres
más de 8.000 personas fueron enviadas a los campos de exterminio, Ana Frank terminó en un campo de
concentración. Al final una lista de la columna Henneicke, aunque no completa, de los cobardes que
comerciaron con la vida humana.
Para saber: Holanda,
en la Segunda Guerra Mundial; y vocabulario: bounty, y core
La recompensa por cada judío capturado era de 47
dólares…
Wim
Henneicke fue asesinado por la resistencia holandesa…