Elucubrando sobre las drogas
Un editorial sobre las drogas y nuestra
responsabilidad, como sociedad. Nadie puede lavarse las manos, algo de
responsabilidad tenemos. Aquí te cuento un poco de la Santa Cruz de la Sierra
de hace tiempo, unos párrafos de un cuento sobre drogadictos y al final un
video de lo que era la terminal. Mejor no la visites…
Yo me drogo. Tú te drogas. Él se droga… tal vez
deberíamos incluirnos en esto para sentir que el buscar soluciones al flagelo
de las drogas debería ser un compromiso de todos. Nadie está exento de caer en
el vicio, o de que lo haga un familiar: un hermano, un hijo. ¿Qué triste, no?
Cuando era chico había en esta humilde esquina de
Santa Cruz de la Sierra, Alemania y Segundo Anillo, un puterito, un prostíbulo,
o como lo quieran llamar. Las mujeres vendían sus cuerpos y lo que me llamaba
la atención en este lugar era la flacura de las chicas que salían de allí. Eran
cadáveres, no damas corpulentas, llenas de curvas, tentadoras. No, no, ese no
era el caso. Algunas de estas prostitutas parecían más zombis que personas y
supongo que no les importaba tener sexo con uno o con veinte tipos. Sus mentes
ya habían emigrado de esos cuerpos corruptos.
Es que yo no sabía que la Santa Cruz de mi abuelo
Humberto, ex combatiente de la Guerra del Chaco, vendía y se consumía en drogas.
Que estaba cayendo en un viaje sin retorno, que a nadie le importaba. Pero la
bestia estaba allí, rozándonos, haciendo adicto a un tío, a un amigo de mis
hermanos, a conocidos.