viernes, 30 de marzo de 2018

Refugiados judíos del St. Louis


Segunda Guerra Mundial

Un video, de propaganda norteamericana, cuando los viajeros judíos del MS St. Louis trataron de buscar refugio en Cuba, Estados Unidos, y Canadá, sin éxito. Muchos de esos pasajeros terminaron sus días en los campos de concentración nazi, muertos por la maldad de Hitler y de todos aquellos que miraron para otro lado, a pesar del sufrimiento de tantos y tantos niños, jóvenes y viejos. Hace falta más valientes y menos burócratas.

El MS St. Louis era un barco de pasajeros. En 1939 empezó su viaje en el cual su capitán, Gustav Schröder, trató de encontrar un hogar para más de 900 refugiados judíos de Alemania. Después que se les negara entrada en Cuba, los Estados Unidos y Canadá, los refugiados fueron aceptados en Holanda, El Reino Unido y Francia. Los historiadores han estimado que cerca de un cuarto de ellos murió en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.
El capitán Schröder era alemán no judío,  que se metió en grandes dificultades para asegurar un trato digno para sus pasajeros.

El barco llegó al puerto de la Habana el 27 de mayo. El gobierno cubano, presidido por Federico Laredo Brú, se negó a aceptar refugiados extranjeros. Después de 5 días en el puerto solo 29 pasajeros fueron autorizados a desembarcar en Cuba. Veintidós eran judíos que tenían visas válidas para EEUU.
El St. Louis entonces se dirigió a Estados Unidos. El capitán Schröder tenía la esperanza de que fueran aceptados. Cordell Hull, secretario de estado, le aconsejó a Roosevelt que no los aceptara. Así la guardia costera custodió el barco para que nadie pudiera desembarcar.
Un grupo de académicos en Canadá trató de persuadir al primer ministro William Lyon Mackenzie King, para que se les diera asilo. Estaban a solo dos días de Halifax, Nova Scotia. El oficial de inmigración Frederick Blair, convenció al primer ministro de no intervenir.
El capitán Schröder pensó en hundir el barco en las costas británicas para forzar al gobierno a que se los tome como refugiados. Se negaba a retornar a Alemania hasta que todos los pasajeros hubieran conseguido entrada en otro país. Finalmente el barco retornó a Europa, anclando en Antwerp, Bélgica, en junio de 1939, con 907 pasajeros.
El capitán Schroder negocia con las autoridades de Bélgica
El capitán Schroder negocia con las autoridades de Bélgica

Refugiados judíos del St. Louis (1.02)
El barco St. Louis retornado de Cuba trae su carga de seres humanos a puerto finalmente. Novecientos desafortunados judíos sin país fueron albergados en Bélgica después de cinco semanas en suspenso en el barco. A través de la generosidad norteamericana encontrarán un hogar temporario en Francia, Holanda e Inglaterra. Estos son unos pocos afortunados, salvados por la publicidad, del destino de sus camaradas. Diez mil de sus camaradas están aún sin hogar en alta mar buscando un santuario en vano. Tres millones más están en esclavitud en Europa central, una esclavitud que los fuerza a la emigración más grande desde la época de los faraones. Victimas desesperadas de un régimen sin piedad que no perdona a ricos o pobres, enfermos, jóvenes o viejos. Que los desnuda de todas sus ropas y los expulsa de la sociedad. Al menos para aquellos que escaparon, sin dinero, indomables, la vida parece mejor.

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Fuentes
MS St. Louis, Wikipedia.