Huey Long fue un radical de izquierda, al estilo de un Evo Morales. Como gobernador patrocinó muchas reformas que lo hicieron popular con los agricultores pobres. Long fue un enemigo declarado de los intereses corporativos, tomando el lado del pobre contra los ricos y privilegiados. Long quería que el gobierno confiscara la riqueza de los ricos, llamando a su programa Share our Wealth.
Si uno lee los puntos de su plan no es de locos, ni
tiene exageraciones. Es más, es lo que dice el papa Francisco en sus discursos: “el compartir con los pobres”. Hasta
ahí está todo bien. Ahora Huey Long
carecía de la honestidad y muchos de sus métodos se acercaban al abuso de poder
(ponía a sus simpatizantes en trabajos claves, todos sus familiares ostentaban
cargos públicos, mal uso de fondos públicos, vendía espacios publicitarios en
su propio periódico a las empresas del estado). Entonces este Long, al igual que Evo y otros tantos líderes de izquierda, estaba acusado de fraude y
corrupción, y tenía poderosos enemigos.